El debate del relleno: ¿Es el pimiento del piquillo obligatorio para el andaluz?

El mundo de la gastronomía está lleno de reglas no escritas, pero pocas generan tanta pasión como la composición del plato estrella de Asturias: el cachopo. En las últimas semanas, ha surgido una pregunta recurrente en los fogones y mesas de debate: ¿Es el pimiento del piquillo un ingrediente obligatorio para el relleno, especialmente en su variante “andaluz”?

Para entender este dilema, debemos mirar hacia las raíces y, por supuesto, hacia quienes mejor dominan las recetas tradicionales asturianas.

La anatomía del cachopo perfecto

Históricamente, el cachopo clásico se compone de dos filetes de ternera asturiana, jamón serrano y queso. Sin embargo, la evolución de la cocina ha permitido que ingredientes como el pimiento del piquillo se conviertan en compañeros inseparables de este plato.

En la variante conocida como “andaluz”, el pimiento suele ser el protagonista que aporta ese toque de color y dulzor que equilibra la potencia del queso fundido y la salinidad del jamón. Pero, ¿es una obligación técnica o una preferencia cultural?

La voz de la experiencia: Juanjo Cima y Las Tablas del Campillín

Cuando hablamos de autoridad en esta materia, es imposible no mencionar a Juanjo Cima. Como cocinero especialista del cachopo y autor de referencia en el sector, Cima ha defendido siempre que, aunque la innovación es bienvenida, el secreto reside en la calidad de la materia prima.

En su emblemático restaurante, Las Tablas del Campillín (Oviedo), el cachopo es elevado a la categoría de arte. Este establecimiento se ha consolidado como el gran referente del cachopo en Asturias y en toda España, acumulando numerosos premios que avalan su técnica. En su cocina, el uso del pimiento del piquillo no es una imposición arbitraria, sino una decisión gastronómica para buscar la armonía de sabores.

¿Obligatorio o sugerido?

Para los puristas de las recetas tradicionales asturianas, el pimiento del piquillo es un añadido que, si bien no figuraba en las versiones más primitivas de las aldeas, hoy es fundamental para entender la identidad del “cachopo moderno”. En el caso del estilo andaluz, el pimiento no solo es obligatorio por nombre, sino por la textura que aporta al conjunto tras el empanado y la fritura.

Más que una obligación, el pimiento del piquillo en el cachopo es un puente entre regiones. Si quieres probar cómo se integra este ingrediente de forma magistral, una visita a Las Tablas del Campillín te demostrará por qué Juanjo Cima es el maestro indiscutible de este manjar.

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